Mª José Serna

Mª José Serna
Mª José Serna. Psicóloga Albatera. MVL 686 544 714 (Ilustración Alexandre Jansson)

viernes, 19 de diciembre de 2014

Marilyn Monroe

Trastorno histriónico de personalidad o cómo ser Marilyn Monroe

A medida que se ha ido indagando en sus memorias, alusiones de las personas que la conocían, biografías de todo tipo y análisis por parte de estudiantes y profesionales en psicología, principalmente del psiquiatra de Marilyn, Ralph Greeson, se ha ido desentrañado el marco psicológico de esta actriz de la cual se sabe que padecía trastorno histriónico de personalidad, un desorden emocional que tiene unos rasgos muy del estilo de la seductora Monroe.

Excesiva preocupación por la apariencia física, sensibilidad excesiva a la desaprobación, exuberancia en la demostración de la sexualidad y la seducción hasta el punto de no ser capaz de mantener una conversación con personas del sexo opuesto sin que exista el rol depredador – presa, baja tolerancia a la frustración, pensar que una amistad o relación es mucho más íntima de lo que es, ser fácilmente influenciable, búsqueda excesiva de aprobación exponiéndose como objeto de admiración, dramáticos cambios en el estado de ánimo.

Una necesidad enfermiza de ser constantemente atendida independientemente de  los medios que tuviera que utilizar para ello, ocasionando posteriormente depresiones y ansiedad debido a que aquello que conseguía – ser deseada por su atractivo físico – no se correspondía con lo que quería de sí misma – ser deseada por su personalidad -.

Este estado aumentaría en la década de los cincuenta cuando su matrimonio fallido con Arthur Miller, hizo que se evidenciara la realidad de una mujer que se valía de la promiscuidad para huir de sí misma, para ser admirada y para obtener la reverencia que no obtenía sin necesidad de llamar la atención utilizando un arsenal que se oponía a sus propios valores.

Desde un principio, quiso ser tenida en cuenta para que la tomaran en serio y, sin embargo, para ello se valió de su atractivo físico, hecho que si que consiguió que hombres de gran cultura se postraran a sus pies . Sin embargo, cuando ella era consciente de que su atractivo no radicaba en lo que ellos veían en ella como Norma Jean Mortenson sino en el mito sexual que era Marilyn Monroe, recurría a nuevas conquistas e infidelidades para llenar un vacío al que solo pondría fin una sobredosis de barbitúricos.

Curiosamente, ella siempre quiso ser recordada como una gran actriz y nunca lo conseguiría porque, si bien es cierto que, en su última época, consiguió cierto reconocimiento por su trabajo, su legado de mayor importanciaha sido un estereotipo, un “cliché social” que ha perdurado durante décadas y del que todavía no nos hemos deshecho.

La imagen de rubia y tonta que ella misma consiguió que se le atribuyera, jamás le hará justicia pero, obviamente, tampoco la imagen de superdotada que actualmente se quiere mostrar de ella; Marilyn Monroe fue, ni más ni menos, una mujer que padecía  graves carencias emocionales y que disponía de escasos recursos para huir de sus fantasmas pasados.

Murió antes de tiempo habiendo sido una actriz a tiempo completo que vivió para los focos y las miradas ajenas, mostrando su mejor sonrisa y aceptando las reglas del juego, mientras una Norma Jean Mortenson a la que no le habían permitido – ni se había permitido – madurar emocionalmente, soñaba con que cayera, de una vez, el telón y empezara la vida.

La mente es maravillosa.

sábado, 22 de noviembre de 2014

El cine como herramienta ilustrativa en la enseñanza de los trastornos de la personalidad.

Trastorno paranoide de la personalidad

A las personas con este trastorno se les puede describir como sumamente desconfiadas, creen que todo el mundo les quiere hacer daño, por lo que nunca bajan la guardia, siempre están a la defensiva, todo el tiempo están buscando comprobar sus hipótesis de que cualquier persona o cosa representa un peligro para ellas.

De acuerdo al DSM-IV para diagnosticar este trastorno se necesita:
A. Desconfianza y suspicacia general desde el inicio de la edad adulta, de forma que las intenciones de los demás son interpretadas como maliciosas, que aparecen en diversos contextos, como lo indican cuatro (o más) de los siguientes puntos:
1. sospecha, sin base suficiente, que los demás se van a aprovechar de ellos, les van a hacer daño o les van a engañar
2. preocupación por dudas no justificadas acerca de la lealtad o la fidelidad de los amigos y socios
3. reticencia a confiar en los demás por temor injustificado a que la información que compartan vaya a ser utilizada en su contra
4. en las observaciones o los hechos más inocentes vislumbra significados ocultos que son degradantes o amenazadores
5. alberga rencores durante mucho tiempo, por ejemplo, no olvida los insultos, injurias o desprecios
6. percibe ataques a su persona o a su reputación que no son aparentes para los demás y está predispuesto a reaccionar con ira o a contraatacar
7. sospecha repetida e injustificadamente que su cónyuge o su pareja le es infiel.

B. Estas características no aparecen exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia, un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos u otro trastorno psicótico y no son debidas a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica.

Para ejemplificar este trastorno se sugiere la película Te doy mis ojos, filme español del 2003 del director Icíar Bollaín. El personaje de Antonio interpretado por el actor Luis Tosar, es al que se deberá prestar atención para comprender la personalidad paranoide, ya que le hace la vida imposible a su pareja, llamada Pilar y a su hijo Juan. Hay varias escenas impactantes que muestran como es un sujeto paranoico, una de ellas es en la que va Antonio, Pilar y Juan en el coche; (debido a las palabras altisonantes en el diálogo original entre los personajes sólo se va a parafrasear lo que dijeron) Antonio va quejándose de su hermano, de cómo se siente explotado por éste a raíz de que le ayuda a construir un chalet y cómo, según él, su hermano se aprovecha; entonces Antonio le pregunta a su esposa qué piensa, y ésta le contesta, “Nada”; Antonio le pregunta en un tono más exaltado, “¡Cómo que nada! ¿En qué estás pensando?”, y Pilar le responde de nuevo, “Nada”; entonces Antonio ya muy agresivo le dice, “¡Cómo que nada! ¡Pilar no me mientas! ¿Qué estás pensando que soy un fracasado porque me va peor que a mi hermano?”; Pilar le contesta, “No” y Antonio replica, “¿Cómo que no? ¿En qué estás pensando?” Pilar contesta, “Que no estoy pensando en nada”, a lo que Antonio responde parando el coche, “O me dices en que estás pensando o no nos movemos en toda la noche”. Unos segundos después Antonio siente muchas ganas de golpear a su esposa y para evitarlo él se baja y patea y golpea el coche varias veces, se nota el miedo y el terror de Pilar y Juan que aun se encuentran dentro del carro.
En esta escena se aprecia que la actriz Laia Marull, quien interpreta a Pilar, hace una extraordinaria actuación que nos permite visualizar que efectivamente la esposa no estaba pensando nada, de hecho se veía muy cansada y el que está obsesionado con que todo el mundo piensa mal y se quiere aprovechar de él es Antonio.

Los individuos paranoides viven en un estado de amargura y frustración constantes, del que culpan a los demás por sus continuas agresiones -siempre según su distorsionado punto de vista-. A medida que se sienten más solos, más hostiles y huraños se tornan, con lo que se produce un círculo vicioso por el que todavía reprochan más a los otros su situación y, en consecuencia, los demás se alejan en mayor medida. No sólo los paranoides están frustrados afectivamente -sobre todo, por ser ellos tan hostiles y espantar a los demás-, sino que también sienten rabia porque les gustaría destacar, despuntar mucho por encima de la gente. Esto es debido a un proceso de desapego o desvinculación afectiva fruto de sentir a los demás como enemigos: dicho de otra forma, sería como pensar que ellos no necesitan a nadie porque valen mucho más, y que además se vana vengar de los otros por haberles perjudicado tanto.

Esta película contiene muchas otras escenas en las que Antonio interroga cada una de las acciones de Pilar, hay mucha violencia doméstica y también se puede apreciar que a su vez Antonio sufre con su forma de ser; no es feliz, hace intentos por cambiar pero no lo logra.

Walter Riso dice que una de las formas de reconocer a un paranoide es que éste tenderá a menospreciar sus logros económicos y profesionales, para asegurarse de que no persiguen su patrimonio; su repertorio está lleno de “por qués” (en la escena sugerida el repertorio está lleno de, “¿qué piensas?”) tratando de entender las motivaciones de los demás; estará al pendiente de la actitud que toma su pareja hacia personas del sexo opuesto (coqueteos, miradas, insinuaciones), para evaluar si es fiel o no. Asimismo, la persona que sea la pareja del paranoide terminará sintiendo un vacío y tendrá la desagradable sensación de que dio más de lo que recibió.

María de los Angeles López Ortega.
Universidad La Salle Morelia. México

lunes, 27 de octubre de 2014

PAUTAS EDUCATIVAS FAMILIARES POSITIVAS







PAUTAS EDUCATIVAS FAMILIARES POSITIVAS.

LA CONDUCTA

Entendemos por conducta o comportamiento todo lo que hace el ser humano.Las personas estamos continuamente produciendo conductas, casi todas ellas son aprendidas.

Toda conducta está influencia o determinada por el ambiente en el que se produce. “Ambiente” es todo lo que nos rodea. Para el niño pequeño su ambiente es fundamentalmente: la familia y el centro infantil. Por lo tanto, estas dos ambientes influirán directamente en el aprendizaje de sus comportamientos y en su forma de ser. Puesto que la actitud de los adultos que rodean al niño es de suma importancia pretendemos en este documento exponer una serie de pautas que favorezcan la adquisición de hábitos y conductas adecuadas.

Consideraciones generales sobre la conducta
  1. *      Toda conducta que va seguida de una consecuencia que guste o interese a la persona que lo realiza (recompensa) tiende a repetirse.
  2. *      Cuando una conducta no obtiene recompensa (consecuencia agradable), tiende a extinguirse.
  3. *      La conducta que va seguida de consecuencias desagradable (castigos) tienden a extinguirse.
  4. *      La mayoría de las conductas se aprenden por imitación. Imitando lo que hacen o dicen otras personas.
  5. *      Los problemas de conducta sean del tipo que fuere no son otra cosa que maneras de reaccionar aprendidas con el tiempo. (los comportamientos de uno depende de las reacciones del otro).. Educar supone siempre influenciar el desarrollo de la personalidad del niño.

Aspectos que favorecen una conducta ajustada

PARA FAVORECER LA APARICIÓN DE CONDUCTAS AJUSTADAS, LOS PADRES DEBEN:

- Ejercer la autoridad ambos padres por igual.
- Tener coherencia:
ü  En la elección de las propias pautas educativas
ü  A la hora de premiar y castigar
ü  A la hora de mantener el castigo
- Ser constantes: mantener siempre las pautas elegidas. No hacer excepciones.
- Actuar de forma tranquila, equilibrada y relajada.
- Cumplir siempre las promesas y mantener los castigos.
- Prestar atención, interesarse, alabar y motivar a sus hijos ante conductas positivas.
- Favorecer siempre las conductas de autonomía.
- Explica a los niños las razones por las que tienen que hacer las cosas.
- Dejarles que se expresen y nos cuenten sus razonamientos.
- Demostrar nuestro interés por sus progresos.
- Ayudarle a resolver sus problemas.
- Acordarse de lo que sentíamos a su edad.
- Anticiparse a las llamadas de atención prestándole, en la medida de lo posible, una atención adecuada antes de que empiece su mal comportamiento.

Aspecto que dificultan una conducta ajustada

LOS PADRES NO DEBEN:

- Hacer uno de bueno y otro de malo.
- Contradecirse ni discutir delante del niño, sobre todo a cerca de la conducta Imponer castigos que sabemos que no se van a cumplir.
- Utilizar el castigo que tenga que cumplir cuando hace tiempo que ocurrió la mala conducta. --
- Aprovechad el momento en el que ocurren las cosas.- Prometer premios que no se van a cumplir.
- Fijarse solamente en lo que el niño hace mal.
- Considerar a su hijo como “pobrecito”.
- Ceder ante chantajes emocionales de los niños (niños zalameros,...).
- Considerar los problemas que presenta el niño como imposible de mejorar.
- Pedirles que hagan cosas que estén por encima de sus posibilidades.
- Ignorar las conductas positivas de nuestros hijos.
- Pretender llevar siempre la razón en los problemas que plantean los niños.
- Hacerles sentirse inferiores.
- Pensar que los niños tienen nuestros mismos intereses.

JUNTA DE EXTREMADURA. CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN CIENCIA Y TECNOLOGÍA




miércoles, 24 de septiembre de 2014

ANÁLISIS SISTÉMICO DE LAS RELACIONES PERSONALES EN LA PELÍCULA DE BLANCANIEVES.

 BLANCANIEVES.

En la España de los años 20, el más grande de los toreros, Antonio Villalta y la más grande las folclóricas, Carmen de Triana, viven en la ciudad de Sevilla. Son una familia feliz que se irradia en la cara de sus personajes y con grandes planes de futuro. Durante la corrida el torero sufre una grave cogida y Carmen de Triana por la conmoción de la cogida rompe aguas y tiene a su hija Carmencita, muriendo en el parto.

Relación abuela- Carmencita:
Ante la ruptura de la estructura familiar de Carmencita por distintos hechos fortuitos en el mismo momento de su nacimiento, ésta pasa a tener una nueva familia reconstituida con su abuela materna. La relación entre la abuela y la nieta va más allá de la relación típica de abuelos-nietos, figuras cuidadoras y  transmisoras de valores, se convierte sin remedio en la figura principal, la que la cuida en sus necesidades materiales y emocionales. El papel de la abuela es fundamental en la vida de Carmencita, a través de esa relación la niña adquiere su propia identidad, la abuela la educa como la madre que nunca tuvo pero recordando que su madre tiene aunque sea de forma ausente un papel importante en su vida. Vivir estas experiencias junto a la persona  que más la quiere será siempre positiva, incluso siendo dolorosas,  mejorará su proceso de socialización.

Relación Carmencita-madrastra:
Lejos de querer usurpar la figura de una nueva madre, la relación entre  Carmencita y la perversa madrastra es una relación llena de celos por parte de esta mujer vanidosa y envidiosa, que la ve como una posible rival en belleza y en el amor que puede disputar frente a su marido, por ello la rechaza y la trata mal, con el fin de conseguir el poder en esta familia. En resumen, la malvada madrastra decidió que «muerto el perro, se acabó la rabia».
Aprendemos imitando, y dentro de este proceso de aprendizaje la comparación es un mecanismo sano para tener referencias externas de otras experiencias o de formas sociales novedosas o desconocidas y calibrar lo que estamos aprendiendo. Pero a veces la comparación puede ser autodestructiva porque impide el aceptarse a uno mismo. Comparándose uno no se siente ser lo que es, sino en referencia a los demás y tiene que ser “más que”, o se sentirá “menos que” por tener o no tener, por creer que se es o no se es.

Relación Carmencita-Antonio Villalta:
  Antonio rechaza mantener contacto alguno con la niña en el  mismo momento de su nacimiento. El dolor físico y emocional que sufre este hombre ante un acontecimiento dramático, la muerte de su mujer, hace que no quiera tener contacto con ella (esconde su cabeza como una avestruz), tal vez por culparla por la muerte de su amada o bien porque el mero hecho de verla día a día le recuerde de forma más intensa el dolor por la pérdida de su mujer, así que Antonio también aplica el refranero español: muerto el perro se acabó la rabia. Pero, como todo aquello que está sin solucionar busca un orden en la vida, la relación entre ellos vuelve a fluir cuando la chica regresa a su lado. Antonio parece perdonarse por haber renunciado al amor de su niña, recuperando el rol de padre aportando mucha felicidad. La niña, con una actitud positiva no pierde el tiempo en recriminar su ausencia durante toda su vida, sino que aprovecha la segunda oportunidad que le ofrece la vida en un intento de modificar su propio destino. Sellan una alianza que se generaliza a lo largo de la vida de la niña.

Relación Blancanieves con los enanitos:
La relación de la chica con el enanito más joven que suponemos que representa a mudito del cuento original, es muy fraternal por parte de ella. El chico está enamorado de ella pero de una forma platónica. El mayor de los hombre enanos, representado por gruñón, es un personaje como el del cuento que vive siempre de mal humor, a ella la ve como un extraño que puede hacer tambalear la relación que existe en esa pequeña familia compuesta por  7 miembros, que puede afectar a la consolidación del grupo, el caso es que es el único a quien no le hace gracia la presencia de la chica en el grupo. La pérdida de memoria es muy significativa, ante el dolor por la muerte de su padre y de forma también traumática hace que Carmencita olvide todo su pasado en un intento de protegerse de esa pena adquiriendo junto a su nueva familia una nueva identidad, la de Blancanieves. Son sus nuevos terapeutas de calle.

Podemos concluir la obra explicando la capacidad y el empeño de la niña en buscar la felicidad, primero durante su estancia con su abuela, luego recuperando la relación fraternal con su padre y más tarde aprovechando el encuentro fortuito con una pandilla de hombrecitos que ella acepta y se deja adoptar como un miembro más. El amor y la búsqueda de la felicidad son claves en la vida de esta chica, es capaz de generar recursos propios para salir fortalecida en situaciones complicadas. La clave está en tomarlas como un desafío que alecciona y estimula y no como una fatalidad del destino.
El cuento de Blancanieves de los hermanos Grimm es una narración que se corresponde con el mundo deseado, en el que sus personajes desdichados tienen que vagar para encontrar su suerte. La situación familiar que vive Blancanieves en el momento del cuento es muy cruda y es precisamente la imposibilidad de soportar esa hostilidad familiar es la que obliga a romper con lo cotidiano y a lanzarse al mundo para librar su propia aventura. En esa aventura se relaciona con personajes extraordinarios, los 7 enanitos, que están a disposición del personaje bueno, y cuya ayuda desaparece cuando ya han cumplido su misión. Los cuentos transmiten que las luchas contra las dificultades de la vida son inevitables, es parte intrínseca de la vida humana; pero si no se huye, sino que se enfrenta a las privaciones inesperadas, se llega a dominar los obstáculos y a ser victorioso.

Cuando llegamos al final del cuento esta chica tan luchadora no despierta de su sueño, sigue enclaustrada en su urna de exposición, y derrama una lágrima cuando el enanito mudito la besa, pero ¿esa lágrima que representa?: ¿la tristeza de no poder seguir luchando por su felicidad? ¿la renuncia a la lucha de la misma como en su día hizo su padre? O tal vez (y prefiero quedarme con ésta), la espera  de la aparición de un nuevo personaje extraordinario que le ayude a salir de esta nueva situación?


María José Serna Rodríguez.

sábado, 20 de septiembre de 2014

INVENTAMOS NUESTROS PROPIOS FANTASMAS

Alejandro Jodorowsky: Inventamos nuestros propios fantasmas. Esta es una vieja historia japonesa (donde aparece un acto de psicomagia):
“Al agonizar, una esposa le dijo a su marido: ‘Quiero que seas fiel a mi recuerdo. Si te casas con otra, mi fantasma vendrá a molestarte!’ El juró ser fiel. Cuando ella murió, guardó luto. pero al cabo de un año se enamoró de otra mujer. El fantasma apareció para decirle: ‘¡Te vigilo! ¡Sé lo que dices, qué regalos le das y puedo repetir las palabras con que la cortejas! ¡Te prohibo que la sigas viendo!’ Sintiéndose así vigilado, el pobre hombre no podía hacer nada. Fue a consultar con un monje. El monje le dijo: ‘El fantasma dice que sabe todo lo que haces. Entonces, la próxima vez que aparezca, toma un puñado de arroz y pregúntale cuántos granos tienes en la mano. Si te responde exactamente, es un fantasma de verdad. Si no te responde, significa que tú lo has inventado’. Cuando apareció el fantasma, el hombre le preguntó cuántos granos de arroz tenía en el puño. ¡El fantasma se disolvió!”
Creemos vivir libres en el presente y sin embargo estamos condicionados, maniatados, inhibidos por recuerdos. Estos recuerdos, impresos en nuestro cerebro, se nos manifiestan en la vida bajo forma de fantasmas. Creemos ver la realidad cuando en verdad sólo vemos imágenes de nuestra memoria. ¡Hay que desafiar esos fantasmas! Ver qué es real y qué es producto de nuestro miedo a desobedecer prohibiciones. No podemos ser un adulto cabal si no abandonamos esos fantasmas infantiles. Estos espectros interiores nos dicen a cada momento: “¡La vida es peligrosa, cuidado, huye, no la enfrentes tal cual es, disfrázala!”. Y es así como la mayor parte de nosotros, por temor al mundo, lo transforma en ilusiones, con mentiras, drogas, actividades superficiales, conciencia dormida. El monje de la vieja historia nos dice: “En tu puño tienes un número preciso, objetivo, de granos de arroz: debes saber cuántos granos tienes”, es decir, venciendo tu subjetividad, debes saber cuál es la realidad objetiva, afrontarla, trabajar en lo que amas, amar lo que haces y construir una vida verdadera, sin temor a ser lo que en verdad eres. Para vivir en el “mundo”, como dijo el filósofo Bertrand Rusell, tienes que aceptar que es horrible, horrible, horrible… Aceptando lo “horrible” del mundo, puedes luchar en él, sin huirle, comenzando a convertirlo en el paraíso que debe ser todo presente real.

jueves, 18 de septiembre de 2014

PALABRA DE HONOR

Cuando Kevin Elliott murió en combate hace cinco años, víctima de una emboscada de los talibanes en Afganistán, su mejor amigo Barry Delaney sabía lo que tenía que hacer.
Se vistió con un ceñido vestido de color verde lima y con dos calcetines rosas hasta la rodilla. Delaney se sirvió una copa de vodka solo, y brindó por su mejor amigo con la que fue la bebida favorita de ambos. ¿Pero cuál era el motivo? Tenían un trato, y Delaney solo esta cumpliendo su parte.
Tres años antes de la muerte de Elliott, hicieron un pacto: si Elliot moría en combate, Delaney se pondría un vestido para su funeral, y cuanto más chillón mejor.
El fallecido Elliott le había dicho confidentemente a Delaney que pensaba que nunca volvería de Afganistán. Le habló de las innumerables trampas explosivas y del enemigo, que parecía hacerse más fuerte cada semana.
El pacto había sido idea de Elliott después de que se le informara de que su unidad había sido destinada a Afganistán, contándolo para animarse a si mismo con algo de humor negro. Ambos bromearon sobre su funeral, y acordaron que el vestido debía ser tan brillante como fuera posible.
Durante el funeral de Elliott, nadie dijo una palabra acerca de la vestimenta inusual de Delaney.
Delaney dijo a la prensa:
“Había algunas cejas levantadas, algunas miradas, pero todo el mundo era consciente de la promesa que había hecho Kevin.”

 Delaney hizo todo lo posible para rehacerse, pero cuando se inclinó para preguntar Elliott si le gustaba el color del vestido, se desplomó, asumiendo que su mejor amigo no volvería a contestarle nunca.
Esta conmovedora historia nos recuerda que los verdaderos buenos amigos – los que harían cualquier cosa por su mejor amigo, no importa el qué ni lo embarazoso – son difíciles de conseguir, y valen su peso en oro.
Fuente: The guardian UK via 22 words

viernes, 12 de septiembre de 2014


 NIÑOS TIRANOS, EL SÍNDROME DEL EMPERADOR.

¿Vuestro hijo impone su ley en casa? ¿Imposible decirle que no sin que estalle en un ataque de ira? ¿Sus llantos y rabietas agotan vuestra paciencia? Puede que esté sufriendo el Síndrome del Emperador, un fenómeno cada vez más frecuente en el que se invierten los papeles: los hijos dominan a los padres.
Desde hace no mucho más de una década comenzaron a surgir en diferentes ciudades del mundo, niños que se erigieron como los jefes indiscutidos de la familia. Son quienes eligen qué se come, dónde se vacaciones, qué canal de televisión se ve, horarios para dormir y demás actividades de la familia. Amenazan, pegan, agreden psicológicamente a sus padres y parecen no haber desarrollado la empatía –habilidad para saber qué siente el otro- ni suelen experimentar las emociones morales como la compasión, amor o culpa.
Se trata de un fenómeno llamado “Síndrome del Emperador” donde los niños hacen de sus caprichos ley, y quien no obedezca, paga las consecuencias de sus agresiones y  tortuosos berrinches. Es un tipo de violencia ejercida de los hijos hacia los padres, donde los niños aprenden a controlar a los adultos, logrando que obedezcan y cumplan sus exigencias. Estos niños tiranos son también llamados “pequeños dictadores” dado el poder que adquieren en el seno familiar. Estos niños son fáciles de reconocer pues se caracterizan por ser egocéntricos y poseer muy baja tolerancia a la frustración que no pasa inadvertida. No parecen haber aprendido a auto-controlarse o auto-regular sus emociones.
Padres dudosos les enseñan a sus hijos –erróneamente- que todos los límites son negociables, permitiéndoles “pulsear” en todo, mediante berrinches, agresiones físicas o la infalible artillería pesada de estos pequeños tiranos: declarar a viva voz que sus padres NO son buenos padres o amenazarlos con dejar de amarlos. Como si fuese poco, colapsa el sistema educativo, pues estos padres que cedieron toda autoridad, no pueden ser el aval de la autoridad del maestro –como siempre lo fueron- dejándolos desamparados en la tarea de enseñar y educar –lo que implica poner límites-. Más aun, recriminándoles cuando les enseñan a los pequeños alumnos lo que no deben hacer.
Con todo, cuando estos niños alcanzan la adolescencia, consideran descabellado obedecer a sus padres, maestros o respetar adultos mayores y lógico que les obedezcan a ellos. Así  llegan hasta a agredir físicamente a sus padres. En efecto son numerosas las denuncias en comisarías por agresiones de hijos a padres. Las estadísticas demuestran que son las madres las principales víctimas de este síndrome y que el mismo pulula mayoritariamente en familias uniparentales.
Tanto desde la ingeniería como desde la psicología sabemos bien que el secreto está en invertir en buenos cimientos. Para tener niños, adolescentes y adultos sanos, debemos comenzar justo ahí, cuando todo comienza, en la primera infancia. Aunque pueda parecer difícil, es más simple y “económico” comenzar poniendo límites firmes, darles amor, permitirles que tengan frustraciones para que aprendan a tolerarlas, enseñarles a comprometerse y esforzarse en pos de sus metas. Los beneficios de los esfuerzos invertidos en esta etapa se cosecharán más tarde en la vida.
Los padres de hoy tienen mucho miedo a que los sus hijos les digan que son malos padres. Porque ellos mismos recriminaron a sus padres que no fueron buenos padres o que fueron muy malos con ellos. De ese modo, esclavos de sus palabras, hay algo que no se pueden permitir, y es justamente ser tildados de malos padres, pues estará la voz de la conciencia o de sus propios padres diciéndoles: “ tu tampoco eres un buen padre / madre”. Es como una especie de pacto inconsciente hecho con ellos mismos.
(Fundación Educación Emocional)