Mª José Serna

Mª José Serna
Mª José Serna. Psicóloga Albatera. MVL 686 544 714 (Ilustración Alexandre Jansson)

miércoles, 27 de julio de 2016

EL CONTROL FÍSICO DE LA MENTE Y RODRIGUEZ DELGADO

José Manuel Rodríguez Delgado, uno de los más brillantes neurofisiólogos del siglo XX, falleció en San Diego (California) hace mes y medio. Estuvo propuesto para el Premio Nobel en varias ocasiones. En la década de los 70 escribió un libro sobre el control de la mente mediante electrodos, motivo de controversias en la literatura científica y en la prensa norteamericana. Nació Rodríguez Delgado en Ronda, en 1915. Estudió Medicina y colaboró con Severo Ochoa en sus primeros trabajos de investigación. Fue becario de John Fulton, uno de los más prestigiosos investigadores de la fisiología de sistema nervioso en la Universidad de Yale, y ocupó luego la cátedra de neurofisiología en tan prestigiosa universidad durante 22 años.
Influido por los trabajos del suizo Rudolph Hess, comenzó a colocar electrodos en distintos puntos del cerebro. Dichos electrodos se conectaban a un pequeño dispositivo que se instalaba debajo del cuero cabelludo, para evitar infecciones y para que el animal o la persona gozaran de libertad. El dispositivo podía recibir estímulos a distancia, como los niños manejan los coches de juguete.
Su figura trascendió al gran público cuando aparecieron las fotos de un toro en plena embestida, que se paraba al estimular un electrodo que llevaba implantado en el núcleo caudado, una estructura profunda del cerebro. La escena se grabó en la plaza de toros de una ganadería de Córdoba y se publicó en los principales medios estadounidenses.
Sin embargo, los estudios principales los realizó en monos. Un macho dominante y agresivo se calmaba y se mostraba sumiso cuando se estimulaba uno de los electrodos intracerebrales. Una hembra, que estaba aterrorizada por las agresiones del macho abusón, descubrió que, si se apretaba una tecla dentro de la jaula, el mono se volvía sumiso y tranquilo; la hembra pulsaba esa tecla, tan pronto aparecía la agresividad, y volvía la calma. Según la zona estimulada, los monos podían transformarse en mansos y dóciles o bien en violentos y ofensivos. Una rata pulsaba continuamente una palanca conectada a un electrodo cuyo extremo estaba situado en el septum, una estructura de la parte media del cerebro. Esta estructura se relacionó con la percepción de placer, dada su obstinación en estimular solo esa zona cerebral. En el cerebro animal se descubrían zonas de agresividad, de mansedumbre y de placer, entre otras percepciones.
Su empeño fue evitar lesiones definitivas del tejido cerebral, en una época en la cual las leucotomías estaban a la orden del día. Lo sustituía por la estimulación de esos centros, que interrumpía su función, sin producir lesiones irreversibles. Así conseguía controlar diversas alteraciones patológicas de la conducta, tales como obsesiones, agresividad y depresiones graves, que no respondían a otros tratamientos.
¿Se puede controlar el cerebro a distancia? En el libro 'Violencia y cerebro', cuyos autores eran un neurocirujano y un psiquiatra de Harvard, con quienes había colaborado en su día Rodríguez Delgado, se sugería que los graves disturbios producidos en algunas ciudades americanas podían estar protagonizados siempre por los mismos individuos, responsables directos de los incendios y robos. Suponían que tales conductas podían deberse a focos irritativos del cerebro y que estos cuadros de violencia podrían tratarse como si fuera un foco epiléptico. (Era conocido que la estimulación de la amígdala cerebral en algunas personas provocaba crisis de violencia, que desaparecían al cesar la estimulación). Esta sugerencia despertó una corriente adversa, por el temor de que el 'Gran Hermano' dispusiera de un medio para calmar cualquier indicio de rebeldía de un sector de la población para esclavizarla. Los soldados también podían ser instruidos para el ataque temerario. La novela y el cine no fueron ajenos a este estado de opinión; recordemos 'El candidato manchuriano' o 'El mensajero del miedo', en versión española.
A principios de los años 70, el perspicaz e inteligente Villar Palasí, por entonces ministro de Educación, ofreció algunas cátedras a prestigiosos científicos españoles que trabajaban en el extranjero, entre ellos a Blas Cabrera y a J.M. Rodríguez Delgado, para que se incorporaran a la Universidad Autónoma de Madrid. Rodríguez Delgado vino al Hospital Ramón y Cajal, como director del Instituto de Neurofisiología. En esta fase dedicó su atención preferente a trabajar con otras técnicas menos agresivas, como la estimulación magnética transcraneal. Podía inducir somnolencia o estado de vigilia en pacientes voluntarios, entre ellos el propio Rodríguez Delgado y su hija Linda, y en pacientes con temblor, por medio de un casco que emitía pulsos electromagnéticos.
Hoy día se utilizan estimuladores cerebrales en la enfermedad de Parkinson y en procesos con movimientos involuntarios, en ciertas alteraciones psiquiátricas y en el dolor crónico. Con cierta frecuencia se estimula el nervio vago, en su paso por el cuello, en algunas epilepsias que no responden a la medicación. Algunos grupos trabajan en recoger las ondas cerebrales que se producen cuando el mono 'piensa' en mover un miembro y trasladar dichas ondas a un ordenador, conectado a un robot, cuyo brazo o pierna mecánica pueda llevar a cabo lo que ordenan dichas ondas 'pensadas' por el cerebro del mono, transmitidas por un cable, o sin cable, al propio autómata.
Rodríguez Delgado fue un innovador de los implantes cerebrales, tanto eléctricos como químicos. Huyó de las lesiones definitivas, como antes se ha dicho, y buscó lo menos invasivo, para modificar estados patológicos. Ha sido uno de los mayores innovadores en las ciencias neurológicas en la segunda mitad del siglo pasado. Sus compañeros le llamaban 'el brujo'. Fue distinguido con muchos honores durante su vida. Ha querido que sus restos descansaran junto a los de su madre, en Salamanca. Las personas vinculadas a las neurociencias no pueden olvidar su trayectoria a lo largo de muchos años.

La Verdad

sábado, 23 de julio de 2016

Karl Deisseroth, neurólogo, psiquiatra; fue niño prodigio; pionero de la optogenética

Karl Deisseroth

El bisturí más preciso en un 
cerebro sigue siendo la palabra. 





El inventor de la optogenética es uno de los científicos que más saben sobre conexiones neuronales, pero cuando intento averiguar cómo desconecta de su laboratorio, responde con otra pregunta: “¿Desconectar para qué?”. Sería una respuesta de trabajo adicto convencional, como la de otro entrevistado que sentenció que las vacaciones sólo son para funcionarios y empleados y que él era un creador; pero Deisseroth no se apoya en sus prejuicios, sino en sus hallazgos: al conectar y desconectar –argumenta– gastamos más energía que estando siempre en línea con nuestros objetivos. Por eso, es mejor descansar pensando en los mismos problemas, pero de un modo diferente: él escribe novelas de neurociencia.

He visto cómo hace que el ratón vaya de izquierda a derecha con impulsos optogenéticos.
No sólo podemos hacer que un ratón actúe, sino también ver en tiempo real cómo, gracias a la optogenética y a nuestro método Clarity, su cerebro en acción, sus redes neuronales, responde a cada impulso.
Es fascinante ver cómo lo manipulan.
Antes la resonancia magnética o las tomografías sólo permitían observar al cerebro: ahora también podemos actuar sobre él. Y una red de laboratorios ya trabaja en transformar este progreso de investigación básica en terapias y farmacología.
¿Alguna que ya sea realidad?
Un equipo italiano ha logrado desconectar los circuitos de adicción a la heroína en ratones aplicando estímulos electromagnéticos en un área específica del córtex frontal.
¿Localizan conexiones neuronales que generan respuestas y las desconectan?
El método es detectar dónde está la conexión que causa determinado efecto y tratar de actuar sobre ella.
¿Usted mueve al ratón con disparospor un cable insertado en su cerebro?
Sólo iluminamos las células del cerebro y las redes en las que nos interesa actuar y luego podemos intervenir sobre ellas.
¿Actúa como un interruptor?
Porque es luz. Las neuronas son sensibles a la electricidad, pero no a la luz. Y, para lograr iluminarlas, tomamos una proteína del gen de un alga unicelular fotosensible y la introducimos en las células del cerebro del mamífero...
Y es como si las encendieran.
...Pero sólo las redes y las áreas que nos interesan. Y así hoy podemos estudiarlas, estimularlas y modificarlas.
Una revolución en neurociencia.
Ahora estudiamos la conducta y su relación con las emociones: el miedo, la memoria, las interacciones sociales...
Por ejemplo.
Estamos investigando la ansiedad y observando las conexiones del córtex frontal con las de capas más profundas del cerebro...
¿Dónde está la ansiedad?
Sin emoción no hay memoria. Y el miedo es una emoción muy profunda y primigenia que ya permitió sobrevivir a nuestros más remotos antecesores en la evolución.
¿Ven ustedes las conexiones de la ansiedad y la memoria?
Son conexiones, y tal vez si las apagamos o modulamos regularemos la ansiedad.
¿Podría llegar también a curar enfermedades neurodegenerativas?
Hay muchos equipos trabajando ya en esa área: localizar el punto, la red, la conexión que genera una conducta o un proceso indeseable y actuar sobre él. Pero yo sigo investigando el funcionamiento del cerebro en conjunto, y es una tarea que ocupará el resto de mi vida y ocuparía otras muchas vidas.
¿Ustedes pueden ver en tiempo real cómo un ratón se acongoja?
Lo que sabíamos es que la ansiedad es una respuesta adaptativa a los riesgos del medio. Anticipa un ataque, por ejemplo, y a veces esa anticipación salva a quien la tiene.
Y otras se sufre sin motivo.
En la ansiedad hay, por tanto, miedo incontrolable y lo que funcionaba para tratarla hasta ahora era la terapia cognitiva: usar las palabras para ayudar al ansioso a imponer el razonamiento sobre la emoción.
El raciocinio.
De algún modo es ayudar al ansioso a imponer el córtex frontal sobre el miedo que procede del cerebro profundo en la amígdala.
El que ya tenían los reptiles.
Pues bien, hoy con la optogenética nosotros podemos ver esas conexiones. Ahora el siguiente paso es intervenir en ese punto.
¿Pasar de la palabra a la electricidad?
Pero, por ahora, el bisturí más preciso en el cerebro humano sigue siendo la palabra. Nosotros ahora podemos llegar a ver cómo actúa sobre el cerebro y lo modifica.
He leído que usted fue un niño superdotado: ¿le queda algo de aquel don?
Digamos que tenía cierta facilidad para memorizar y entender las palabras.
Libros enteros en muy poco tiempo.
Bueno, sí. Hay quien lee por líneas y yo digamos que leía en bloque.
¿Escribe usted para divertirse?
Escribo novelas. Son estimulantes.
¿Cómo le estimulan?
Pues el escritor es como el buen lector: siente placer al reencontrarse con alguna palabra, parecido al que experimentas al volver a ver a un viejo amigo.
¿Se reconocen la palabra y usted?
Una palabra no es sólo la idea: es el sonido y la resonancia que adquiere ese sonido en tu mente al pronunciarla y todo cuanto evoca en ella. Es como si, al emerger de tu memoria, esa palabra arrastrara también con ella fragmentos de tu vida y de la de los demás. De algún modo vuelves a vivirlos.
¿Ese mecanismo de la escritura lo puede ver ahora en su propio cerebro?
De momento, pienso seguir escribiendo. No deja de ser otro modo de practicar neurociencia y también es divertido.
La Vanguardia

domingo, 29 de noviembre de 2015

El cine y los trastornos de personalidad: SCARLETT O`HARA "LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ"

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ.
El cine es considerado el séptimo arte. Es una forma excitante de expresión, de comunicación, de entretenimiento y también de aprendizaje. Sobre este último punto se expondrán algunos casos en los que algunas películas pueden ayudar a la comprensión de los trastornos de la personalidad. Los expertos en personalidad han encontrado que existen rasgos de personalidad, los cuales son pautas duraderas en la forma de percibir, relacionarse y pensar acerca del entorno y de uno mismo y que se hacen presentes en una los contextos sociales y personales. Solamente cuando los rasgos de personalidad son inflexibles y no permiten que el individuo se adapte a su contexto social, y cuando causan un deterioro funcional significativo o malestar subjetivo, puede diagnosticarse un trastorno de la personalidad. Existen varios trastornos de la personalidad, en el aula resulta difícil que los alumnos vean en vivo y en directo casos clínicos, los libros son una fuente invaluable de información que ayudan a la descripción de casos clínicos, pero que necesitan que las personas que los leen vayan imaginando lo ahí descrito; así que resulta una buena idea hacer uso de películas como herramientas para ilustrar de manera visual las características que tienen las personas que padecen algún trastorno de la personalidad. En esta conferencia se describirán a diversos personajes de películas famosas que ilustrarán diversos trastornos de personalidad y que serán una herramienta invaluable en la enseñanza y aprendizaje tanto de psiquiatras como de psicoterapeutas.

Trastorno histriónico de la personalidad 

Las personas con este trastorno son emotivas en exceso, les agrada llamar la atención, siempre están al pendiente de su aspecto personal, hacen dramas por cualquier situación.
Los criterios para diagnosticar este trastorno de la personalidad de acuerdo al DSM-IV son:
psiquiatría.com.

Un patrón general de excesiva emotividad y una búsqueda de atención, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:
1. no se siente cómodo en las situaciones en las que no es el centro de la atención.
2. la interacción con los demás suele estar caracterizada por un comportamiento sexualmente seductor o provocador.
3. muestra una expresión emocional superficial y rápidamente cambiante.
4. utiliza permanentemente el aspecto físico para llamar la atención sobre sí mismo.
5. tiene una forma de hablar excesivamente subjetiva y carente de matices.
6. muestra autodramatización, teatralidad y exagerada expresión emocional.
7. es sugestionable, por ejemplo, fácilmente influenciable por los demás o por las circunstancias.
8. considera sus relaciones más íntimas de lo que son en realidad.


Para ilustrar el trastorno de la personalidad histriónica, recomiendo la película Lo que el viento se llevó/Gone with the wind, película de los Estados Unidos de Norteamérica, hecha en 1939 y dirigida por Victor Fleming. El personaje de Scarlett OHara, interpretada por la actriz Vivien Leigh, se muestra todo el tiempo seductora, es excesivamente emotiva, muy cuidadosa de su aspecto físico, llama la atención de todo el mundo. Toda la película sirve para ilustrar este trastorno, sin embargo hay escenas clave útiles para mostrar algunos de los criterios marcados por el DSM-IV. Por ejemplo la escena en la que Scarlett va a una fiesta en un jardín y ella se ve rodeada de varios hombres que están fascinados por su belleza; ella obviamente es el centro de atención, se muestra simpática y coqueta mientras los muchachos se desviven por atenderla y complacerla. Le pide el postre a uno de sus amigos y mientras se lo trae, ella ve al amor de su vida con su prima, lo cual le quita el apetito y la entristece.

Se puede observar lo incómoda que se siente Scarlett al no ser el centro de atención de su amado Ashley (interpretado por el actor Leslie Howard) y dramatiza mucho cualquier evento que no sea a su favor, creando en ocasiones una tragedia; cuando Harry, uno de sus enamorados, le pide que se case con él, Scarlett acepta por despecho, sólo porque Ashley no quiso casarse con ella sino con su prima Melanie (interpretada por Olivia de Havilland). Son tantas las ganas que Scarlett tiene de vengarse de Ashley, que insiste en que el matrimonio se efectúe lo más pronto posible, sin medir las consecuencias.

Las personas histriónicas son excesivamente emotivas (constantemente se ve como Scarlett llora desconsoladamente ante cualquier pequeño disgusto o discusión), muestran comportamientos seductores (cada que tiene oportunidad coquetea con cuanto hombre se le atraviese, curiosamente al único que ama es al que no puede conquistar), cuidan exageradamente el aspecto físico (hay una escena en donde Scarlett insiste en ponerse un vestido muy escotado a pesar de que su nana Mammy (interpretada por Hattie McDaniel) está en desacuerdo porque no lo considera apropiado para una dama), tienen actitudes dramáticas e impresionistas (es poco discreta, le gusta que todo el mundo sepa que está presente y cómo se siente), ven intimidad donde no la hay (Scarlett confundió la amistad que tenía con Ashley desde pequeña con enamoramiento, lo cual la hace sentir muy infeliz y engañada al no verse correspondida) y son muy intensas en las relaciones interpersonales. (10) Todas estas características las reúne el personaje de Scarlett, vale la pena ver toda la película para comprender mejor los matices de este personaje, cómo su vida es difícil, sufre y hace sufrir a otros, pero con los golpes que le da la vida va madurando poco a poco.

viernes, 6 de marzo de 2015

La historia de la rana confiada

La historia de la rana confiada

“Imagínate una cazuela llena de agua, en la que en su interior hay una rana. Mientras ésta nada, se está calentando la cazuela a fuego lento. Poco a poco el agua se va templando y la rana sigue nadando, le resulta agradable. La temperatura no deja de subir y el agua cada vez está más caliente, justo más de lo que a la rana le gustaría, pero sigue sin inquietarse, a pesar de que el calor le produce somnolencia y algo de fatiga.
Al subir más la temperatura, a la rana ya le va pareciendo desagradable, pero se encuentra sin fuerzas, así que se aguanta y trata de adaptarse. No hace nada más. La temperatura del agua sigue subiendo poco a poco, sin prisa pero sin pausa, hasta el momento en que la rana acaba hervida y muere sin haber realizado el mínimo esfuerzo por salir de la cazuela…
Seguramente que si se hubiera sumergido en una cazuela a 50 grados, ella misma de un solo salto se habría puesto a salvo…”
Impresionante, ¿Verdad?
Fábula de Olivier Clerc, escritor y filósofo francés.

domingo, 22 de febrero de 2015

Las películas como herramientas para ilustrar de manera visual las características que tienen las personas que padecen algún trastorno de la personalidad

El cine es considerado el séptimo arte. Es una forma excitante de expresión, de comunicación, de
entretenimiento y también de aprendizaje. Sobre este último punto se expondrán algunos casos en los que
algunas películas pueden ayudar a la comprensión de los trastornos de la personalidad. Los expertos en
personalidad han encontrado que existen rasgos de personalidad, los cuales son pautas duraderas en la forma de percibir, relacionarse y pensar acerca del entorno y de uno mismo y que se hacen presentes en una los contextos sociales y personales. Solamente cuando los rasgos de personalidad son inflexibles y no permiten que el individuo se adapte a su contexto social, y cuando causan un deterioro funcional significativo o malestar subjetivo, puede diagnosticarse un trastorno de la personalidad.

Trastorno esquizoide de la personalidad


A las personas esquizoides les gusta estar solas, les disgusta la compañía o la interacción con los demás, estás desapegadas emocionalmente de las personas a su alrededor.


De acuerdo al DSM-IV para diagnosticar este trastorno se necesita:


A. Un patrón general de distanciamiento de las relaciones sociales y de restricción de la expresión emocional en el plano interpersonal, que comienza al principio de la edad adulta y se da en diversos contextos, como lo indican cuatro (o más) de los siguientes puntos:

1. ni desea ni disfruta de las relaciones personales, incluido el formar parte de una familia
2. escoge casi siempre actividades solitarias
3. tiene escaso o ningún interés en tener experiencias sexuales con otra persona
4. disfruta con pocas o ninguna actividad
5. no tiene amigos íntimos o personas de confianza, aparte de los familiares de primer grado
6. se muestra indiferente a los halagos o las críticas de los demás
7. muestra frialdad emocional, distanciamiento o aplanamiento de la afectividad

B. Estas características no aparecen exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia, un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos u otro trastorno psicótico y no son debidas a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica.


Para mostrar el trastorno esquizoide, se sugiere la película Pequeña Miss Sunshine/Little Miss Sunshine, producción de los Estados Unidos de Norteamérica del 2006, dirigida por Jonathan Dayton y Valerie Faris. El personaje a analizar se llama Dwayne, interpretado por el actor Paul Dano, quien es una persona solitaria que ha hecho un voto de silencio hasta que no logre entrar a la academia militar, ya que quiere ser piloto aviador. Ya lleva 9 meses sin dirigirle la palabra a nadie y cuando le es estrictamente necesario comunicarse utiliza una libreta para escribir sus opiniones o sus pensamientos. Una de sus notas dice que odia a todos, su tío le pregunta que si a su familia también la odia y el subraya “a todos”. Considera que su familia es un infierno.


Cuando su papá alaba su gran disciplina y determinación con sus objetivos de no hablar hasta que logre entrar a la academia, se puede apreciar que a Dwayne le importa poco el comentario (no lo halaga). Está distanciado de los miembros de la familia, pasa todo su tiempo encerrado en su cuarto leyendo (Es un admirador de Friedrich Nietzsche), muestra frialdad emocional, un ejemplo de esto es cuando su hermana está feliz de que va a participar en un certamen de belleza infantil y los demás miembros de la familia comparten la alegría de la hermana, Dwayne se comporta frío y distante como si no le importara nada. Walter Riso dice que el estilo esquizoide se hace más evidente cuando se le enfrenta a temas como el amor, la amistad, la pasión, las fantasías y la compasión; es decir, aquellas cuestiones donde el factor humano y la sensibilidad cobran más fuerza. Cuando una persona se acerca más a un esquizoide, éste se alejará más, y cuando más amable sea una persona con ellos, más distante será su comportamiento. Sus respuestas emocionales tenderán a ser planas y poco expresivas. No disfrutará mucho de las relaciones íntimas; las aceptará a regañadientes, siempre y cuando, no haya compromiso. Será una persona solitaria con pocos amigos y una historia afectiva, sueños y vida interior muy pobre. 



María de los Angeles López Ortega.

Universidad La Salle Morelia. México

viernes, 9 de enero de 2015

"Las dos hermanas y la naranja"


 "Las dos hermanas y la naranja"


El ilustre Ben Tahir, guerrero valeroso y hábil gobernante, vivía con sus dos hijas en su hermoso palacio. Desde que ambas nacieron quiso educarlas con inteligencia y sensibilidad, y por eso dejó la educación de las niñas al cuidado del mayor sabio de su tiempo, Abu al Jadá.


Cada mañana, Ben Tahir sonreía contemplando los juegos de sus hijas en el jardín de palacio, y las veía comportarse con elegancia, sencillez y decoro. Pero un día, para sorpresa de todos, las dos hermanas empezaron a pelearse. Sin poder dar crédito a lo que veían sus ojos, el padre se les acercó a toda prisa y preguntó al maestro Abu cuál era el motivo de la trifulca.Naranjas

- Es por una naranja, mi Señor – le reveló éste.

- ¿Por una naranja?

- Así es, mi Señor. Este año el naranjo nos ha dejado sólo una.

- ¡Pues que dividan inmediatamente la naranja en dos mitades, una para cada niña!. ¡Es lo más justo y equilibrado! – dijo Ben Tahir, sin dudarlo un instante.

Se sentía satisfecho, pues su decisión había sido sabia, equitativa y justa.

Sin embargo observó que ninguna de sus hijas pareció alegrarse con la solución, y ambas se retiraron en silencio a sus habitaciones, tristes y alicaídas.

-  ¿Por qué mis hijas continúan tristes? ¿Cómo es posible? – preguntó Ben Tahir, desconcertado.

El sabio Abu le respondió:

- Quizá el partir la naranja en dos mitades se revela ahora como algo decididamente tonto, Gran Señor.

- ¿Acaso me insultáis?, vasallo.

- No Señor, sólo digo que prestando más atención a sus hijas podría haber alcanzado un reparto mejor.

- ¿Cómo dices, viejo Abu?

- De haber preguntado, en lugar de decidir por ellas, se habría dado cuenta que consistía en dar toda la piel a quien de ellas la pretendía sólo para ralladura, y así elaborar un pastel, y dar toda la pulpa a la otra quien deseaba comérsela sin más.

No debemos olvidar que hay diferentes puntos de vista.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Marilyn Monroe

Trastorno histriónico de personalidad o cómo ser Marilyn Monroe

A medida que se ha ido indagando en sus memorias, alusiones de las personas que la conocían, biografías de todo tipo y análisis por parte de estudiantes y profesionales en psicología, principalmente del psiquiatra de Marilyn, Ralph Greeson, se ha ido desentrañado el marco psicológico de esta actriz de la cual se sabe que padecía trastorno histriónico de personalidad, un desorden emocional que tiene unos rasgos muy del estilo de la seductora Monroe.

Excesiva preocupación por la apariencia física, sensibilidad excesiva a la desaprobación, exuberancia en la demostración de la sexualidad y la seducción hasta el punto de no ser capaz de mantener una conversación con personas del sexo opuesto sin que exista el rol depredador – presa, baja tolerancia a la frustración, pensar que una amistad o relación es mucho más íntima de lo que es, ser fácilmente influenciable, búsqueda excesiva de aprobación exponiéndose como objeto de admiración, dramáticos cambios en el estado de ánimo.

Una necesidad enfermiza de ser constantemente atendida independientemente de  los medios que tuviera que utilizar para ello, ocasionando posteriormente depresiones y ansiedad debido a que aquello que conseguía – ser deseada por su atractivo físico – no se correspondía con lo que quería de sí misma – ser deseada por su personalidad -.

Este estado aumentaría en la década de los cincuenta cuando su matrimonio fallido con Arthur Miller, hizo que se evidenciara la realidad de una mujer que se valía de la promiscuidad para huir de sí misma, para ser admirada y para obtener la reverencia que no obtenía sin necesidad de llamar la atención utilizando un arsenal que se oponía a sus propios valores.

Desde un principio, quiso ser tenida en cuenta para que la tomaran en serio y, sin embargo, para ello se valió de su atractivo físico, hecho que si que consiguió que hombres de gran cultura se postraran a sus pies . Sin embargo, cuando ella era consciente de que su atractivo no radicaba en lo que ellos veían en ella como Norma Jean Mortenson sino en el mito sexual que era Marilyn Monroe, recurría a nuevas conquistas e infidelidades para llenar un vacío al que solo pondría fin una sobredosis de barbitúricos.

Curiosamente, ella siempre quiso ser recordada como una gran actriz y nunca lo conseguiría porque, si bien es cierto que, en su última época, consiguió cierto reconocimiento por su trabajo, su legado de mayor importanciaha sido un estereotipo, un “cliché social” que ha perdurado durante décadas y del que todavía no nos hemos deshecho.

La imagen de rubia y tonta que ella misma consiguió que se le atribuyera, jamás le hará justicia pero, obviamente, tampoco la imagen de superdotada que actualmente se quiere mostrar de ella; Marilyn Monroe fue, ni más ni menos, una mujer que padecía  graves carencias emocionales y que disponía de escasos recursos para huir de sus fantasmas pasados.

Murió antes de tiempo habiendo sido una actriz a tiempo completo que vivió para los focos y las miradas ajenas, mostrando su mejor sonrisa y aceptando las reglas del juego, mientras una Norma Jean Mortenson a la que no le habían permitido – ni se había permitido – madurar emocionalmente, soñaba con que cayera, de una vez, el telón y empezara la vida.

La mente es maravillosa.